NUNCA ES DEMASIADO TARDE / Por: Alberto Calderón P.

Nunca se es demasiado grande para reorientar los hábitos, alimentación, cuidados, salud, consejos y demás elementos que nos permitan vivir con una mejor calidad de vida, esto solo será posible si participan los adultos en plenitud involucrados, las familias de ellos, la sociedad y el gobierno.

En nuestro país existe una ley llamada de los Derechos de las Personas Adultos Mayores, y define a una persona con esas características cuando se cuenta con una edad cronológica de 60 años o más, en el censo de población realizado en 2015 se contabilizaron 12.5 millones de adultos en plenitud que se encontraban en este grupo, es un 10% de la población total de nuestro territorio, el potencial y la fuerza que representan solo ha servido para ser utilizados en momentos electorales, se hacen promesas para beneficiarlos pero al momento siguen igual, sólo otorgando el gobierno una pensión que no les llega a todos, una de las dificultades es la forma para dárselas ya que muchos de ellos viven en lugares muy apartados en donde no existen bancos o cajeros automáticos y con el incremento de la violencia y los robos en los caminos se hace más difícil que estos recursos lleguen a su destino, por otro lado la información captada en un programa para beneficiar a más adultos que no se encontraban inscritos, por alguna razón entre las que se encuentra la falta de personal para procesar los datos obtenidos no ha sido otorgada la ayuda y cuando se  pregunta el motivo, las respuestas no satisfacen a los involucrados ya que los recursos no llegan para mucha población adulta mayor de 60 hasta el momento.

Por otro lado el Consejo Nacional de Población estima que para el 2050 el número de adultos mayores se incrementará sustancialmente en un 21.5% llegando a una población mayor a los 60 años de 32.4 millones de mexicanos.

Las cifras del INEGI son reveladoras al determinar en base a sus estudios que una de cada tres personas mayores de 60 años cuenta con alguna discapacidad, detallando que de ellos las mujeres representan el 56.3% mientras que los hombres el 43.75%, esto afecta aun más su salud ya que no tienen la posibilidad de una mayor movilidad para poder caminar, moverse de forma autónoma.

Otro grupo de población vulnerable son los adultos que llegaron a la vejez y que por causas de pobreza o encontrarse sin familia deben buscar otras alternativas como una residencia para el cuidado de los ancianos, cuando esos casos se presentan el sector público solo cuenta con el 15% de la capacidad para la atención mientras que las instituciones privadas ofrecen el servicio en un 85%, al ver las cifras percibimos que dentro de este rubro no necesariamente la atención es para los ancianos más desprotegidos, se les practica una evaluación geriátrica por una institución del sector público o en la institución privada, esta debe regularse por el estado, bajo una norma para la prestación de estos servicios a los adultos mayores en situación de riesgo y vulnerabilidad, y como se mencionó con antelación los precios de estos negocios privados oscilan entre los dos mil y los cuarenta mil pesos mensuales. Es importante tener en cuenta que esto no debe ser una decisión unilateral por parte de la familia, el adulto mayor tiene todo el derecho para negarse si así lo decide para ello se encuentra la Ley de Derechos de las Personas Adultas Mayores, si decide ingresar será por decisión propia.

Xalapa2000@hotmail.com

Imagen: óleo de luz Gamboa de la colección “Mujeres de luz”

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